La versión que se queda dentro de las normas es una frase y un enlace, iguales para todos.

Google le deja crear un enlace de reseña y un código QR desde el perfil de empresa, en un ordenador. Puede poner ese código en el ticket, en una tarjeta del mostrador o al final de un mensaje de agradecimiento que ya envíe. El cliente abre Google y escribe si quiere.

Lo que no debe hacer es ofrecer un café, un descuento o un premio a cambio de una reseña, o a cambio de bajar una mala. No debe montar una encuesta interna del 1 al 5 que solo abre Google después de un 4 o un 5. No debe colgar un cartel que pida cinco estrellas. No debe dar cupos al personal ni pedir que nombren a un empleado en el texto.

Google también dice que no se presione a nadie para una nota mientras sigue en el local. Un QR impreso que puede usar después no es lo mismo que insistir en la mesa.

Si la visita fue mal, esa persona igual puede ir a Google. Puede recoger la queja en privado. Esconderle el enlace público es el filtro que Google prohíbe.

Use el mismo texto un martes flojo y un sábado por la noche. «Si tiene un momento, aquí está nuestra página de Google» basta. «Si le ha gustado, déjenos un 5» no.